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Sbornia e illusioni || Chrome Dokuro

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Sbornia e illusioni || Chrome Dokuro

Mensaje por Kyoya Hibari el Lun Jul 15, 2013 9:58 pm


» Sbornia e illusioni

Chrome Dokuro || 9:00 Am || Venecia - Italia || TYL (Future)

De todos los días en los cuales cierto adulto pelinegro se levantaba de malas era completamente natural, de hecho lo era tanto que para el pelinegro salir y disfrutar de la juventud era normal. Luego de que la batalla del futuro se acabara y todos los mocosos regresaran a su tiempo, el pelinegro decidió tomarse unos trabajos en Italia, alejado de su hermosa tierra natal por simples ordenes del decimo, aunque decidió morderlo hasta la muerte cuando regresara, le parecieron interesantes. Ese día el pelinegro se levanto con el pie izquierdo, ¿el motivo? No sabía dónde se encontraba. El olor estaba impregnado en su ropa, alcohol, cigarrillo pero si él nunca había fumado en su vida, decidió oler más de cerca y no era suyo, con una tremenda resaca se trato de sentar y su pierna se levanto un poco sintiendo lo tosco que era aquel lugar, era como si estuviera dormido en la madera, este toco el objeto y sintió que algo se movía y se levanto topándose con cuatro paredes de color gris y unas altas rejas que impedían el paso de cualquiera hacia afuera. Cerro sus ojos y golpeo su mejilla por si estaba siendo engañado por una ilusión, reacción cuando mordió sus labios era sangre bajando por su labio, estaba… ¡¿Entre rejas?!

Hibari Kyoya, estaba en la cárcel… en sus 26 años de mantener la paz en Namimori, se encontraba en Venecia… arrestado.


Italia – Venecia


Eran aproximadamente las 15:00 hs, hacia solo 2 horas había terminado con un trabajo que había tenido pendiente hacia bastante. Ahora que lo había ejecutado ya podía volver a su hogar, lamentablemente hasta el día siguiente no habría vuelos a Japón. Bueno, lo único que le quedaba seria aprovechar y conocer un poco más a fondo como era Venecia; en ese lugar no existían los vehículos, todos andaban en botes alrededor de toda la hermosa ciudad era perfecta, además de segura. No parecía un mal lugar para vivir, aunque se sentía un tanto incomodo al ver a muchas personas a su alrededor, se sintió más a gusto al poder observar que se alejaba de los mismos y se acercaba a una tranquilidad expuesta y perfecta.

Contemplo cada rincón del lugar donde se encontraba, bajando su mano hacia el agua sintiendo claramente la tranquilidad que estaba sintiendo, era hermoso, el agua completamente azul y brillante y sobre todo lo que estaba a sus alrededores, el pelinegro cuyo mirada era dirigida hacia adelante, sin importar lo que estuviera a su alrededor, porque ciertamente no había nadie. El sonido de unas risas llamó su atención. Antes de que pudiera girar por completo su bote había chocado con otro, tanto así que el cuerpo del pelinegro se movió hacia adelante, como si aquello se fuera a caer, al girar para morder hasta la muerte encontró a dos mujeres sobándose la cabeza, al parecer se habían golpeado también. Una de ellas se atrevió a insultarlo por no conducir bien aquel bote, el chico no podría soportar tanto insulto así que comenzó a gritarle también en un italiano puro, entre discusiones la segunda se disculpo con los dos e invitaron al mayor a recorrer algunas cafeterías y lugares concurridos de la ciudad para la disculpa, el pelinegro simplemente no pudo resistirse, total también había tenido la culpa, y era soportar los griteríos de la castaña o ir a comer algo con las dos.

Cuando llego la noche las muchachas se decidieron a llevarlo a un bar de por allí, ambas le invitaron una cerveza al mayor. El naturalmente comenzó a beber como si nada aquel liquido amargo, ya era mayor de edad y había tomado pequeñas cantidades de alcohol a veces, solía marearse un poco pero eso no quería decir que no pudiese resistir aquello, igualmente solo tomaría una sola. Para ser verdad esa sola cerveza le había gustado; su sabor a pesar de ser amargo y fuerte era bastante especial. Quiso probar más de la misma y las chicas se ofrecieron a invitarle más, el peli negro tomo prácticamente hasta no poder más y sinceramente termino dado vuelta prácticamente llegando al punto de que cogió su móvil marcando cualquier número no sabía a quién llamaba pero tuvo la MUY buena suerte de que fuera a Chrome a quien llamase. Al instante que esta le hablo el pelinegro le contesto.

Chrooooooomeeeeee~ amighaa miia —la voz al pelinegro la patinaba y para peor Chrome estaba un tanto desentendida no le había entendido ni pi, de hecho pensó que era una mala broma de alguien ya que esa persona parecía ebria y Kyoya ¿ebrio? Nadie pero absolutamente nadie ni siquiera Chrome podría ver aquella pulcra y perfecta figura estando embriagada. —Chrooomeee te quieroo perro no vuelvaaaiss a hablaaaar deee eseeee malditoooo ilusionistaaa de la piñaaa giganteee. Graaciaaa. Ciaio—se despidió antes de cortar la comunicación. Igual eso no sería lo peor que pasaría en la noche, cosas peores pasaron.

Dicen que a un borracho una de las cosas que no se le tienen que dejar a mano es un móvil y las llaves de un auto, bueno ese día Kyoya “aprendió” a conducir un bote a alta velocidad con sus amigas. Se excedieron del límite de velocidad, chocaron con un par de botes y lo peor de todo el bote de motor que estaban conduciendo era robado, siendo conducido por el guardián que ni sabía quién era en ese momento y eso era perfecto para que dos ladronzuelas le robasen todo el efectivo que tenía para luego huir dejándolo en evidencia con el bote robado. La policía vino al instante para llevárselo, mientras que de camino el pelinegro iba vomitando como un desgraciado.

Y así llego a una “jaula” vomitado y sin acordarse casi de nada apenas despertó, pero por lo que le habían dicho algunos policías que repentinamente le hablaron a través de la puerta se había metido en un problema grande y muy gordo. De hecho ahora que lo recordaba perdería el vuelo hacia Japón faltaban 5 horas, aun así no creía que fuese a llegar a un tenia a Tetsuya, pero ciertamente… ¡¿Dónde estaba ese desgraciado cuando lo necesitaba?!

El pelinegro miraba la reja con ganas de tirarla al suelo y escapar, pero si lo hacía sabría que tenía más problemas que lidiar. Pero sobre todo… iba a morder hasta la muerte a esas dos malditas mujeres, y les iba a quitar la ultima capacidad de vida que tenían.  



Te morderé hasta la muerte, Herbívoro:

10 Años en el futuro:
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Kyoya Hibari
Vongola
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